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Agustín Canapino analiza en profundidad las pruebas en Homestead

Entrevista de Mauro Feito para IndycarLatinos

Si hay un dato que muestra la rápida adaptación de Agustín Canapino en IndyCar hay que entreverarse en la historia de los pits, de las paradas de neumáticos y todo lo que conlleva a un proceso que sucede en segundos, pero es difícil afinarlo para no perder dos o tres décimas con los mejores.

¿Cuál fue? Nunca se le detuvo el motor en la salida a pista, tras el cambio de neumáticos o recarga de combustible. Nunca. Y no es un detalle menor. A varios de los peso pesados de la categoría les costó dicha labor, al menos, una primera y hasta una segunda temporada.

“Es que no es fácil procesar tantas funciones en tan poco tiempo. El embrague lo tengo en la mano, no en el pie como lo hice siempre. Tienes que adaptar el cerebro a eso, porque lo haces como acto reflejo. Luego saber si las gomas están frías o calientes, si la pista es un callejero o un circuito o un óvalo, porque cambia la composición del asfalto y el auto tiende a patinar más o menos. Yo sentí que crecí una década en apenas un año. No pretendo milagros en 2024, sé contra qué pilotos y equipos compito, pero arranco motivado, tiene que ser un mejor año”, comienza la charla Agustín Canapino con IndyCar Latinos.

Luego de batallar en la carrera se simulación de las 24 de Daytona contra el mismísimo Max Verstappen, Agustín pasa con su familia sus últimos días en Argentina, antes de instalarse definitivamente para las pruebas de Sebring, vivir la preparación con el JHR en Indianápolis y viajar a St Pete para la primera fecha.

El motivo del diálogo es su buena performance en Homestead, una pista rara para IndyCar, pero que sirvió para medir a los “potrillos salvajes” de Indy en un clima sureño, menos duro que el invierno en el norte del país.

-¿Cómo fue volver a subirte al IndyCar luego de tan buen fin de semana en Laguna Seca? Quedó lejos, fue en septiembre de 2023, pero…

– Fue lindo subirse tras esa carrera, pero pasó mucho tiempo. La verdad que se sienten esos meses sin subirse. Este auto es una bestia, es un auto salvaje, me dolía el cuello, me cansé mucho menos que el año pasado pero te pasa factura. Es un caballo salvaje, como dice Juncos. Disfruté pero lo sufrí un poquito, tenía muchas ganas de manejarlo.

-¿Sirvió mantenerse en ritmo correr en la Argentina?

– La verdad que no lo sé. Es tan diferente un auto de Turismo Carretera y manejarlo lo hago de manera tan natural, que no lo sé… Es como si Newgarden o Dixon dijeran lo mismo de un IndyCar, es natural para ellos. Yo manejo un TC y lo hago sin pensar, son tantos años, tantas veces… En 2023 conocí una velocidad y una Fuerza G que mi cuerpo no conocía y no la puedo comparar con nada. Correr esas carreras no cambió para bien ni para mal. Aclaro, siempre es mejor estar compitiendo, por más que el auto que manejes sea más lento o inferior. Lo haría de vuelta…

-¿Qué hiciste en los días previos en Homestead? ¿Con qué auto probaste?

– El Pato Silva (NdeR: consagrado ex piloto argentino, radicado en Estados Unidos y miembro del equipo International MotorSport) me llamó y ofreció un auto del equipo, un USF2000 de unos 200 caballos, para girar y conocer la pista. Por lo cual estaré muy agradecido, porque pasamos unos días fantásticos. Fue clave esa prueba extra. No sé si fueron dos décimas o nada, pero me sirvió, ayudó. Tal vez en un día y medio arriba de un IndyCar no me iba a cambiar mucho, pero me hizo llegar más confiado con la pista. Estoy muy agradecido a él porque nació de su voluntad. El Pato siempre fue una figura del campeonato de TC en Argentina, corrió con mi papá, fue campeón de la categoría, tengo buenos recuerdos como rival también.

-¿Cómo fue el trabajo del primer día?

– El primer día, por la mañana, fueron dos salidas a pista. Era lógico porque la pista estaba aún sucia, sin grip, y sucedieron los problemas normales en una primera puesta en marcha del año, con temitas electrónicos. Entradas y salidas para chequear las instalaciones, etc. El ingeniero de Chevrolet es nuevo para nosotros, mis dos ingenieros personales también, así que nos fuimos conociendo en pleno trabajo en pista. Salí tranquilo, sabía que iba a girar mucho menos que Romain porque era el primero que subía al auto, asumí eso de antemano así que lo tomé con calma. Palou hizo tres tandas. Yo estaba tercero, a 8 centésimas de los autos de Andretti, arriba de Palou, por dos décimas. Ericsson con Andretti y el auto de Meyer Shank, en ese momento manejado por Rosenqvist, marcaron la tendencia. Los cinco autos de esos dos equipos, que tienen el mismo sostén técnico, lideraron los dos días. Ellos siempre andan bien en los callejeros y la alternativa de pista de Homestead que usamos es similar a un callejero. Está el piso muy erosionado y viejo, el grip es muy bajo. Por la tarde empezamos a probar elementos y puestas a puntos, perdimos el rumbo y el martes a la mañana encarrilamos el setup. Me bajé del auto el segundo día, al final de la mañana, estando primero con buen tiempo. Feliz de mis pruebas porque verme primero entre esos equipos Top me parecía mentira… Es un poco la confianza con la cual terminamos el año. El equipo viene creciendo, yo vengo creciendo. Pasó todo tan rápido…

-¿Cómo fue el trabajo con tus dos nuevos ingenieros?

– Estoy feliz con eso, lo viste vos Mauro en las cuatro carreras que estuviste en Estados Unidos. Fue caótico. Equipo nuevo, tuvimos que armar el auto 78 muy rápido y se rodeó técnicamente con lo que había. Lo sufrimos mucho, yo lo sufrí un montón. Era rookie de los rookie y estábamos con ingenieros que no nos rendían como queríamos, distintos ingenieros en casi todas las carreras. Ahora es otra la historia. Hay mezcla de experiencia y juventud que me encantan, será totalmente diferente. Justo ahora antes de la entrevista estaba haciendo un mail para ellos con data de las pruebas y de mi feeling del auto con distintos setup para ellos dos. El año pasado todo lo hacía por mi cuenta, analizaba todo solo el año pasado. Teníamos ese problema. Aprendo mucho me encanta lo que hago.

-¿Cómo fue el trabajo en el segundo medio día?

– Empezamos parecidos al setup de Laguna Seca. En esa carrera peleábamos por el podio, lideramos el warm up, hice la mejor clasificación del año, sin dudas el auto estaba como me gustaba a mí. Probamos muchas cosas y como pasa en este tipo de tests, la mayoría no funcionan. Pero de todo se aprende, por eso nos perdimos el primer día. Volvimos al setup de Laguna, o algo similar, y enseguida apareció el auto. Por sorpresa para todos, mejor de lo que habíamos empezado. Funcionaron varios elementos bien, aunque no era el mejor momento de la pista. Ya no había grip ni adherencia con caucho. Pero el auto respondió siempre porque me gustó como en Laguna Seca. Eso demuestra que hemos crecido en interpretar el auto en entrenamientos.

– Quedaste 10º en un hipotética clasificación general, mucho más cerca, cada vez más cerca de los Top. ¿Qué significa eso? ¿Se puede soñar con Top 10, Top 6 en alguna carrera?

– Creo que sí, sería muy bueno. Además, fuimos Top 12 en tres oportunidades, otras Top 15. En la segunda de Iowa podría haber peleado por el podio si no me pegaba. Creo que puede ser el objetivo del año. Sin duda tenemos que mejorar. Quiero estar más cerca del Top 10 e ilusionarse con algo más importante si alguna vez juega todo a favor… No pretendo ganar carreras ni pelear el campeonato, tengo los pies sobre la tierra, es imposible. Pero la realidad es que lo hecho en Homestead es bueno, en los entrenamientos estaban todos los equipos.

-¿Cómo era la pista? Varios dijeron que servía para medirse, pero no tanto. ¿Tan diferente era a una pista habitual de IndyCar?

– Sí, tal cual, porque el asfalto estaba muy erosionado. Era como acelerar en un piso húmedo, no hay grip, cero agarre. Es el autódromo, por lejos, que menos grip tuve para girar con un IndyCar, desde que estoy en Estados Unidos. Pero ojo, todos pusieron todo, no fueron a pasear…

-¿Cómo fue el feedback de Romain Grosjean?

– Excelente. Hubo un cambio enorme en el equipo desde que llegó. Se respira muy buena energía. Me respeta mucho y yo a él ni hablar, no puedo creer el sueño que estoy viviendo al tenerlo de compañero, era una utopía hace unos años pensar en eso… No puedo asumir que esto sea real. Me respeta, es muy amable. Tenerlo en el equipo es un aprendizaje total para todos. Romain es top a nivel mundial, no lo puedo creer. Ganó en cada categoría que compitió hasta llegar a la Fórmula 1. Y tiene diez podios allí, y eso que nunca estuvo en un equipo top. Y vaya si tenemos una referencia en St Pete… ¡el año pasado él hizo la pole! Así que tenemos con qué medirnos en St Pete, ja.

– Usaron el mismo auto, un solo auto, como todos los equipos. ¿Cómo lo adaptaron para los dos? ¿Butaca y qué más?

– Cambió la posición de manejo, la butaca y la manera de compensar los kilos. Yo soy más pesado y alto que Romain, más robusto. Él es un poco más bajo. Debo ser casi 10 u 11 kilos más pesado que él.

-¿Cuál es la próxima prueba del equipo?

– En Sebring, 26 y 27 de febrero. La última prueba y ya cada uno con su auto. No tengo los detalles, pero serán dos días por separado. Creo que uno para cada uno, con los equipos completos. Y de ahí nos vamos a St Pete. En estos días Romain estuvo entrenando en el simulador de General Motors, yo también vuelvo allí antes del inicio del campeonato. En Sebring ya probé dos veces. Antes de la demostración en la Argentina y luego a principios de año, esta misma prueba que haremos en febrero, previa al inicio del campeonato. Se usa el mismo dibujo, el circuito corto. En aquellos test de Sebring estaba perdido, incluso en la segunda vez seguía estando lejos. Quiero volver y ver dónde estoy parado, pasaron diez años en uno, como ya dije, quiero ver cómo me siento. Será clave esa prueba para medirme a mí. Hace un año allí en Sebring no me animaba a frenar bien el auto, a exprimir el chasis como lo exprimo ahora. Las gomas, los frenos, el calentamiento, lo físico. Lo sufrí aquella vez, el auto me manejaba a mí. No estoy a full todavía, pero siento otras cosas ahora. Los tiempos y sensaciones son distintas.

-¿Qué significa arrancar en un callejero y St Pete, que es tan exigente en lo físico, entre paredones?

– Está bueno, será lo mismo que medirme en Sebring. Fue mi primera carrera de IndyCar allí y pude llegar. Será igual cuando vuelva a ir a Laguna Seca y Portland. Pero las primeras carreras, como St Pete o Long Beach, o también las 500 Millas, yo aún no estaba bien físicamente. Aún me estaba adaptando. De ese momento a ahora hay una diferencia enorme. Sé que tengo que seguir mejorando y es clave tenerlo a Romain al lado. En Homestead pude ser dos décimas más rápido que él y en lo personal fue espectacular. Terminé el año mejor que Callum, mejor en ritmo, y eso es fantástico. Lo puedo hacer. Es muy dinámico el automovilismo, está claro, un día andas más rápido, un día te superará el compañero. No es lineal el automovilismo, pero ya siento que puedo estar en el mismo nivel para competir con otros pilotos. Sólo tengo que ir por la sintonía fina en todos los aspectos.

Ya tiene 34 años Agustín Canapino. Ni 30, ni 25 ni 20. Ha madurado. “El tránsito lógico de un deportista”, repite. “Yo me siento aún el Agustín de Arrecifes, el de pueblo”, opina. Sin embargo, ha cambiado. Y para bien. Hasta demuestra que puede manejar situaciones de bronca con una paz interior que hace años, tal vez, no tenía. “La experiencia, estoy más grande”, explica. Un Agustín más “adolescente” no se hubiera aguantado el enojo en Laguna Seca tras el sorpresivo toque con Ilott.

Sin embargo, se bajó del auto como un señor inglés. Sólo interesado en si su auto, el de Ricardo Juncos, se había ganado el premio del “Leaders Circle”. Canapino se muestra como un profesional de varios años en Estados Unidos. Pero sólo ha pasado uno en alta competencia. Se tiene una confianza monstruosa para el 2024.

La relación con Grosjean crece día a día, hasta el francés ha aprendido muchas palabras en español para relacionarse con Agustín y Ricardo. Sólo habrá que esperar que los motores se enciendan en el callejero de la Florida, en la bella St Pete. Y veremos hasta dónde lo lleva el 78 del Juncos Hollinger Racing.

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